De lo pensado al resultado
Lo que tenía pensado realizar resultaba de gran
complejidad, pero yo no lo pensaba de tal manera, claro está que era una
contradicción en mi persona. Bien sabia yo en mi consiente más presente, que lo
pensado, que aun no había sido del todo planeado, era una situación muy
compleja, minuciosa, detallista al máximo, si quería que todo saliera sin
consecuencias contrarias a mi persona. Pero a la vez tenia la plena seguridad
de que resultaría un hecho simple, no tenia porque haber complicaciones. Yo no
era una persona capaz de realizar lo que iba a realizar, es más, nadie nunca
jamás me creería capaz de un hecho semejante. Aquello hacia las cosas sencillas
y a la vez complicadas. Lo complicado era, que si yo no era una persona capaz
de hacer algo semejante, como demonios lo llevaría a delante. Si no tenia dicho
valor, como lo realizaría. A la vez, aquello mismo me animaba a poder concretar
mis pensamientos, el hecho de no creerme capaz me convertía en un ser capaz de
realizar un hecho atroz. No lo sé, como un inconsciente que de golpe empujado
por las circunstancias mas adversas se anima a todo, a cualquier cosa.
Me tire en la cama a mirar tele sin mirar, fumaba,
pensaba. ¿En qué pensaba? Ni yo lo sabía bien, en primera instancia debía tomar
una decisión, si llevaría a cabo lo pensado o no. El no creerme capaz no
implicaba que estuviera asustado, de hecho no lo estaba, no tenía miedo, pero
si dudas. No eran dudas de que si lo realizable fuera correcto o no, de eso que
dudas podía tener. Lo realizable era completamente incorrecto, no solo era un
hecho ilegal que conllevaba la violación de las leyes, y por consecuencia su
penalización, siempre y cuando el hecho fuese descubierto. Sino que también
resultaba incorrecto desde el punto de vista moral, sobre todo desde mi moralidad
personal. Mi moral nunca me había permitido avalar un hecho atroz, y seguía sin
permitírmelo. Aquello no conllevaba a que mi no aval de dicha conducta me
impidiera llevarla a cabo, claro está, me encontraba en una gran contradicción.
Si tenemos en cuenta que el hecho de asesinar a una persona siempre lleva una
gran contradicción. Sobre todo cuando se trata de un delito lisa y llanamente,
y no de una defensa personal o un hecho de necesidad exculpante. Matar a dicha
persona conllevaba el cobro de un dinero, un seguro de vida. La víctima era mi
hermana. Yo amaba a mi hermana y ella a mí, por ese motivo yo era el
beneficiado de aquel seguro si ella moría. Mi hermana Aldana tenía cáncer,
claro está que aquel seguro lo había sacado antes de enfermar, sino nadie le
daría un seguro de vida. Yo tenía dos opciones, o esperar su muerte o,
adelantarla. También cavia la posibilidad de que Aldana se curase, entonces yo
no cobraría aquel seguro quien sabe hasta cuándo, tal vez yo muriese primero
que ella. Debo repetir que yo amaba a mi hermana, pero tal vez amaba mucho más
la plata o, mi propia vida, y en verdad la necesitaba. Si Aldana hubiese tenido
la cantidad de dinero que yo precisaba, me la hubiese dado sin problemas, el
hecho era que ella no contaba con dicha cantidad. No tenía más opción que
matarla, sino al que matarían, seria a mí.
Trate de hacerlo pasar por un suicidio, ella estaba
enferma, no podía mas con su cruenta vida, era una decisión aceptable para
cualquier tribunal. La pobre una noche de desesperación no aguanto más y se
tiro desde un quinto piso. Dejo una nota escrita en la computadora, no de puño
y letra, ese fue un gran error. Yo había estado en la casa ese mismo día pero
jamás imaginé que cometería semejante atrocidad. Charle un rato con ella y me
marche. Me asegure que me vieran la mayor cantidad de personas posible. Luego
entrada la noche regrese, casi como un fantasma, subí por las escaleras de
emergencias, esta vez procure que nadie me viera, yo tenía las llaves de la
casa de mi hermana. Cuando se arrojo por el balcón me marche, tan ligeramente
como había llegado. Bueno, abran escuchado que el cuerpo de un cadáver habla, y
el de mi hermana hablo, y por consiguiente yo deje un montón de cavos sueltos.
Además de haber perdido las llaves en las escaleras de emergencia. Hoy relato
dicho suceso desde la cárcel, claro que me declare culpable, que otra cosa
podía hacer. Solo estoy a la espera, mate a mi hermana para poder pagar una
deuda y, así salvar mi vida. Pero mi vida ya no me pertenece, y la cárcel no es
suficiente, solo es cuestión de tiempo para que vengan por mí, a cobrar dicha deuda con mi vida. Sé
que la muerte no me rencontrara con mi hermana, porque ella de seguro esta en
el cielo, y el único camino balido para mi es el propio infierno.