Pacto
-Pero al final te salve la vida
-No creí que eras tan básico, o tan arrogante como para creer
que le podes salvar la vida a alguien. Haber, decime que hiciste, ¿me curaste
de una enfermedad mortal?, ¿me sacaste el arma de la boca una milésima antes de
apretar el gatillo?
-Siempre con tu misma ironía, la arrogante sos vos, y te
encanta serlo.
-Soy como soy, y no me encanta serlo, y no ando sacando en
cara las cosas a nadie.
-Yo tampoco lo hago, y sabes a que me refiero cuando digo que
te salve la vida, quizás suene exagerado, pero sabes a que me refiero.
-Lo único que sé es que andas por la vida pretendiendo ser el
salvador del mundo y ni siquiera podes con vos mismo. ¿Por qué no das vueltas
las cosas? Penza que a lo mejor quien te
salvo la vida fui yo. O te olvidas lo que eras cuando te conocí.
-¿Y vos que eras?, ¿estabas mejor que yo?, todo lo tuyo era
una mentira, siempre tuviste miedo de hacerte cargo de lo que realmente sos,
inventaste un mundo que no existe.
-Como podes estar tan seguro que no existe, y ¿si fuese así?,
¿algunas de mis mentiras o mis mundos creados?, ¿te perjudicaron en algo?
-No directamente
-Entonces no te perjudicaron
-No directamente
-Siempre me molesto tu ambigüedad en las respuestas, nunca
podes ser claro. Porque no decís lo que pensas y ya.
-Porque tal vez no haga falta, no me gusta poner en evidencia
a la gente
-Así que sos una persona sensible, no te gusta lastimar a la
gente, y sin embargo más de una vez lo hiciste.
-No con vos
-Eso no te hace mejor persona
-Si me hace mejor persona con vos
-¿Te hace mejor persona decir que me salvaste la vida?, ¿dejando
ver que te debo algo?, que rara forma de bondad, yo creo que te convierte en un
hipócrita, que en definitiva no haces nada por bondad, sino por tratar de ser.
-¿Tratar de ser qué?
-Algo que no sos
-Al igual que vos, la diferencia es que siempre fui sincero
-¿De que manera?, diciendo las cosas a medias, no exponiendo
a la gente en sus miserias, que extraña forma de sinceridad
-Yo no creo en las casualidades, si en las causalidades,
tampoco en la mística de las cosas, sin embargo cuando apareciste me diste una
impresión muy rara, y creí que por algo venias a hacer parte de mi vida, te
sentí distinta, realmente como una persona diferente. Y para serte sincero
pensé que venias a salvarme la vida. Perdón, me retracto, no a salvarme la vida
propiamente dicha, sino a salvar aquel momento de mi vida. Luego las cosas
cambiaron y, pensé que en verdad vos no habías aparecido en mi vida, sino que
yo había aparecido en la tuya y que era yo quien debía de hacer algo por vos,
que yo debía salvarte la vida o dicho momento de tu vida. Luego las cosas
siguieron cambiando y comencé a quitarle importancia a nuestras vidas en
paralelo, que no éramos mas que dos personas cualquieras que se habían
conocido, y que nada en especial había entre nosotros, y que vos eras lo
bastante astuta como para saber manejar y aprovechar los momentos, me sentí
decepcionado, hasta engañado, entonces seguí sacándole importancia a los hechos
y comprendí que somos diferentes, pero que por alguna razón nos necesitábamos.
-Claro que nos necesitábamos, y si bien puedo llegar a
manipular a la gente cuando lo creo necesario con vos no lo hice. Y no solo nos
necesitábamos, sino que nos necesitamos, pero las cosas se terminan, la vida
son momentos, y con las personas es igual. El mundo sigue girando y no se
va a detener ni por vos ni por mí.
-Entonces todo te importa una mierda
-Si todo me importaría una mierda no estaría hablando con
vos, pero hay que entender una cosa, nosotros no somos iguales a los demás,
nuestras vidas no son iguales a las demás, por algo nos estamos mirando y
hablando, y aunque no lo reconozcamos, preocupándonos el uno por el otro.
Nuestras realidades siempre serán diferentes a las normales, y tal vez siempre
tengamos que estar escapando; y buscar un nuevo lugar donde comenzar de cero
-Somos quienes equilibramos el mundo, las vidas de los demás
con nuestras penurias, de alguna forma con nuestros desaires colaboramos para
que al resto les vaya un poco mejor, es necesario vidas como las nuestras para
que todo siga andando, no todos pueden tener una vida casi ideal y no todos
pueden tener el don del sufrimiento y las malas rachas.
-Creo que tu mirada es más pesimista, no la comparto del
todo, yo solo digo que somos distintos, y que hay que aceptarlo, ni mejor ni
peor, solo distintos.
-Entonces, ¿cómo sigue todo?
-No lo sé, quizás ya no siga, quizás todo se esté terminando,
al menos por el momento. Nosotros tenemos una especie de trato.
-Un trato que vos decidiste, algo bastante infantil
-Pero lo aceptaste
-Al fin y al cabo no te salve la vida, eso me queda claro
-No, no me la salvaste, y yo no salve la tuya, simplemente
nos hicimos compañía, nos entendimos y nos quisimos, y vamos a seguir
queriéndonos por siempre con nuestra rara amistad
-¡Nuestra rara amistad!
-Son tus palabras
-Por eso digo poco, no hay que decir cosas que no se puedan
sostener, o que por alguna razón terminen por lastimar a la otra persona.
-Seguís con la misma ambigüedad, decís que me salvaste la
vida, y ahora decís que las palabras pueden lastimar y que se yo que mierda. O
sea que sostenes que me salvaste la vida.
-No, sostengo que no puedo mantener una relación con una
persona sin que todo termine por complicarse, al fin y al cabo somos amigos,
eso no tendría que tener demasiadas complicaciones.
-Nosotros no somos amigos, no somos novios, no somos amantes,
somos mucho más que todo eso, aunque suene cursi.
-Y por eso lo complicado del asunto, preferiría que solo
fuéramos conocidos y ya.
-Entonces te arrepentís de haberme conocido
-No para nada, me arrepiento de que esa valija solo tenga
ropa para uno, que solo haya un pasaje, y que ese pasaje sea solo de ida.
-Eso no es tan complicado de cambiar
-Sabes que es mucho más complicado, sino no estarías
escapando.
-Yo no me escapo
-Si, te escapas, no solo de mí, sino de toda tu vida, y yo ya
no puedo ser parte de eso, no puedo ser parte de algo que ya no corresponde a
tu vida, y tampoco a la mía. Hay que aceptarlo, somos diferentes al resto, y
también somos diferentes entre nosotros.
-Te prometo que no vas a desaparecer de mi vida por mas que
ya no te vea, y no vas a dejar de sonreír cada vez que pienses en mi
-¿Y entonces como sigue?
-Dentro de tres o cuatro años, desde ahí se sigue, como lo
acordado, y no hay nada de infantil en eso. Cuando todo haya cambiado
verdaderamente, cuando pueda mirarte a los ojos y decirte ahora sí.
-¿Y si yo ya no lo quiero?, ¿si no tengo ganas de esperar?, ¿si
no quiero tu si dentro de tres o cuatro años?
-Es un riesgo que tengo que correr, pero quédate tranquilo,
que el día que me vuelvas a ver no vas a poder negarte a mi sí
-Y el arrogante soy yo, jajá
-Chau, me voy, pero un día vas a volver a verme y voy a estar
esperando tu respuesta con ansias.
-Chau, nos vemos en tres o cuatro años. Pero tene presente
que el tiempo no siempre cambia las cosas ni las mejora, es más, a veces puede
empeorarlas.
-Yo sé de eso, pero qué más da, tal vez en un par de meses
todo se desvanezca y pierda importancia el volver a vernos. Pero hoy prefiero
marcharme con la ilusión, después de todo que otra cosa tenemos en la vida.
-No lo sé. Buen viaje, y un posible hasta pronto