Buscar este blog

sábado, 9 de diciembre de 2017

De lo pensado a lo realizado

   Lo que tenía pensado realizar resultaba de gran complejidad, pero yo no lo pensaba de tal manera, claro está que era una contradicción en mi persona. Bien sabía yo en mi consciente más presente, que lo pensado, que aún no había sido del todo planeado, era una situación muy compleja, minuciosa, detallista al máximo, si quería que todo saliera sin consecuencias contrarias a mi persona. Pero a la vez tenía la plena seguridad de que resultaría un hecho simple, no tenia porque haber complicaciones. Yo no era una persona capaz de realizar lo que iba a realizar, es más, nadie nunca jamás me creería capaz de un hecho semejante. Aquello hacia las cosas sencillas y a la vez complicadas. Lo complicado era, que si yo no era una persona capaz de hacer algo semejante, como demonios lo llevaría a delante. Si no tenia dicho valor, como lo realizaría. A la vez, aquello mismo me animaba a poder concretar mis pensamientos, el hecho de no creerme capaz me convertía en un ser capaz de realizar un hecho atroz. No lo sé, como un inconsciente que de golpe empujado por las circunstancias mas adversas se anima a todo, a cualquier cosa.Me tire en la cama a mirar tele sin mirar, fumaba, pensaba. ¿En qué pensaba? Ni yo lo sabía bien, en primera instancia debía tomar una decisión, si llevaría a cabo lo pensado o no. El no creerme capaz no implicaba que estuviera asustado, de hecho no lo estaba, no tenía miedo, pero si dudas. No eran dudas de que si lo realizable fuera correcto o no, de eso que dudas podía tener. Lo realizable era completamente incorrecto, no solo era un hecho ilegal que conllevaba la violación de las leyes, y por consecuencia su penalización, siempre y cuando el hecho fuese descubierto. Sino que también resultaba incorrecto desde el punto de vista moral, sobre todo desde mi moralidad personal. Mi moral nunca me había permitido avalar un hecho atroz, y seguía sin permitírmelo. Aquello no conllevaba a que mi no aval de dicha conducta me impidiera llevarla a cabo, claro está, me encontraba en una gran contradicción. Si tenemos en cuenta que el hecho de asesinar a una persona siempre lleva una gran contradicción. Sobre todo cuando se trata de un delito lisa y llanamente, y no de una defensa personal o un hecho de necesidad exculpante. Matar a dicha persona conllevaba el cobro de un dinero, un seguro de vida. La víctima era mi hermana. Yo amaba a mi hermana y ella a mí, por ese motivo yo era el beneficiado de aquel seguro si ella moría. Mi hermana Aldana tenía cáncer, claro está que aquel seguro lo había sacado antes de enfermar, sino nadie le daría un seguro de vida. Yo tenía dos opciones, o esperar su muerte o, adelantarla. También cavia la posibilidad de que Aldana se curase, entonces yo no cobraría aquel seguro quien sabe hasta cuándo, tal vez yo muriese primero que ella. Debo repetir que yo amaba a mi hermana, pero tal vez amaba mucho más la plata o, mi propia vida, y en verdad la necesitaba. Si Aldana hubiese tenido la cantidad de dinero que yo precisaba, me la hubiese dado sin problemas, el hecho era que ella no contaba con dicha cantidad. No tenía más opción que matarla, sino al que matarían, seria a mí.
Trate de hacerlo pasar por un suicidio, ella estaba enferma, no podía mas con su cruenta vida, era una decisión aceptable para cualquier tribunal. La pobre una noche de desesperación no aguanto más y se tiro desde un quinto piso. Dejo una nota escrita en la computadora, no de puño y letra, ese fue un gran error. Yo había estado en la casa ese mismo día pero jamás imaginé que cometería semejante atrocidad. Charle un rato con ella y me marche. Me asegure que me vieran la mayor cantidad de personas posible. Luego entrada la noche regrese, casi como un fantasma, subí por las escaleras de emergencias, esta vez procure que nadie me viera, yo tenía las llaves de la casa de mi hermana. Cuando se arrojo por el balcón me marche, tan ligeramente como había llegado. Bueno, abran escuchado que el cuerpo de un cadáver habla, y el de mi hermana hablo, y por consiguiente yo deje un montón de cabos sueltos. Además de haber perdido las llaves en las escaleras de emergencia. Hoy relato dicho suceso desde la cárcel, claro que me declare culpable, que otra cosa podía hacer. Solo estoy a la espera, mate a mi hermana para poder pagar una deuda y, así salvar mi vida. Pero mi vida ya no me pertenece, y la cárcel no es suficiente, solo es cuestión de tiempo para que vengan  por mí, a cobrar dicha deuda con mi vida. Sé que la muerte no me reencontrara con mi hermana, porque ella de seguro esta en el cielo, y el único camino válido para mi es el propio infierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario